Memorias de la Mesa “Dictadura y Diversidad Sexual”*

21 Abr

El Observatorio de Promoción de Derechos de la Diversidad Sexual se enmarca en un Proyecto de investigación sobre vulnerabilidad de la población GBT (gays, bisexuales y trans) del  Ministerio de Salud de la Nación y una iniciativa para trabajar acciones de advocacy patrocinado por Organismos de Naciones Unidas: Onusida, PNUD y Unfpa.

Este es un proyecto que se llevó adelante en 14 ciudades del país y se ha promovido la creación de observatorios en Salta, Jujuy y Tucumán, tres provincias con altas tasas de discriminación. Los observatorios intermedian entre diferentes organizaciones y el Estado para el desarrollo de políticas que tenga a la población glbtti[1] como destinatarios así como también relevan y analizan información sobre vulneraciones de derechos de las personas glbtti y proponen actividades de intervención y participación social.

Ya que estamos en este marco quiero contarles la experiencia del Observatorio que está funcionando en Tucumán. Allá han trabajado con encuestas y entrevistas que vienen haciendo diferentes organizaciones desde el año pasado para hacer un documental sobre la persecución de la diversidad sexual en Tucumán durante la dictadura. Justamente en este momento se está haciendo en Tucumán una presentación similar a ésta y se están pasando avances de ese documental que seguramente estarán disponibles a través de internet y que será presentado en Salta cuando se estrene.

En esta propuesta en la que estamos presentes, organizada por el Foro de Diversidad en la ciudad de Salta, recordamos que uno de los objetivos del proyecto militar en relación a la persecución de la diversidad sexual durante la  dictadura, y la memoria sobre esos sucesos treinta años después, fue la cuestión de desideologizar las luchas políticas que acordes a los pensamientos de la época. En los inicios de la manifestación pública de los espacios de diversidad sexual en Argentina y específicamente en Bs. As. podemos citar el caso paradigmático del Frente de Liberación Homosexual. Uno de sus principales referentes, Néstor Perlongher, hablaba de una revolución mucho más amplia que no implicaba pensar únicamente la sexualidad en términos de ciudadanía o en términos de mercado, sino que el eje de esa revolución estaba dado en términos más globales, en un proyecto de transformación social en el que no haya diferencias  marcadas por las pertenencias de clase.  La propuesta en sí, mal simplificando el pensamiento del frente, sería que la homosexualidad, o lo gay, lo lésbico y lo trans; deje de ser tematizado y en algún momento se convierta en una “normalidad” para todos y nos ocupemos de otros temas que también aquejan a los diferentes integrantes de esta comunidad GLBTTI.

Una de las consecuencias de esta desideologización de los movimientos sociales después de la dictadura, fue que emerjan diferentes organizaciones de diversidad sexual más afines a un pensamiento clasista orientado a derechos burgueses. No los califico en buenos o malos sino pienso, y evidencio esta construcción, ideológica, que se hace de la diversidad sexual. Atravesado por este discurso del mercado, se toma como lo gay y se lo relaciona cuando aparece la homosexualidad como espectáculo, no tomando en cuenta ese cosmos gigantesco que es el de la diversidad sexual; y dejando de lado por ejemplo, la persecución total por parte de la policía que sufren en democracia y acá en la ciudad de Salta también, chicas trans y personas gays a las tres de la tarde.

El trabajo de recopilación de recortes de diarios que hicieron los integrantes de Aludis refieren a los hechos del  ‘75, antes del golpe  cuando ya se vivía un clima persecutorio. En el Observatorio estuvimos viendo ediciones del diario el Intransigente del ‘78, ‘79 y ’80, y algo que nos llamó la atención fue que no aparecía todos los días la sección de policiales, que en los diarios de la democracia están a la orden del día, y creemos que era una estrategia para invisibilizar qué era lo que estaba pasando en ese momento en cuestiones de Seguridad interna en el país.

Como analista de medios me llamó la atención que las tapas del Intransigente y El Tribuno hicieran tanta referencia a conflictos internacionales y poco o nada mencionaran lo que estaba pasando dentro del país y de la región, además por supuesto, de contar con editorializaciones que apoyaban el autodenominado “proceso”.

De esta revisión de diarios salteños podemos tomar un dato anecdótico, teniendo en cuenta las figuras que retoman Rapisardi y Bazán en sus respectivos textos[2]. Estos autores acuerdan que por aquellos año ochentas, Rafaella Carrá fue un ícono gay fuerte para los homosexuales en Argentina y en Latinoamérica, por la retorica de sus letras, por los bailarines que presentaba en las funciones y por ubicarse también en esa situación de “diva” artística que son tomadas por gays y trans y resaltadas en diálogos, prácticas, etc.

En el diario el Intransigente encontré un aviso grande -como una contratapa, casi- en la que aparecía Rafaela Carrá y se anunciaba un show en Salta, en el Estadio de Gimnasia y Tiro traída por una tabacalera. Lo relaciono un poco con la visibilidad de la homosexualidad en Salta. No me imagino a nadie en ese momento histórico diciendo “este shows es para homosexuales”, pero si seguramente más de uno habrá encontrado en ese anuncio, en ese show, algún tipo de identificación. Rapisardi, Bazán y Sebreli -que son los pioneros en el trabajo de investigación sobre lo que fue la vida de los homosexuales en la ciudad de Bs. As. y especialmente en el conurbano-, toman el submundo de la homosexualidad y marcan la manera en que en momentos de represión de las fuerzas del Estado, gays y trans tuvieron que buscar íconos y pequeño espacios y elementos por donde expresar la sexualidad en un ambiente público.

Y esto era algo que se proponían desde el Frente de Liberación Homosexual: hacer de este mundo privado, algo público, y participar de la vida política. Esto, si nos retrotraemos a la década del ‘90, es algo que se ha ido planteando principalmente desde la teoría queer norteamericana. Sin embargo en Argentina, acorde a un modelo de pensamiento neoliberal y pretendidamente desideologizado lo  organizaciones como la CHA o SIGLA se separaron un poco (bastante) de la tradición política cuestionadora que tuvieron algunos de sus primeros integrantes, y de la ideología política como tal, no como algo partidario; y toman este discurso de construcción de ciudadanía; perdiendo de vista la vulneración de derechos que hay en personas gays,  trans, lesbianas y en un colectivo nuevo que aparece -que son las personas intersexuales-; en son de estos derechos burgueses como el matrimonio tomando los beneficios socioeconómicos y de estatus que trae consigo, pero dejando de lado, o de cierta manera olvidándose en sus discursos, que muchos y muchas ni siquiera se acerca a los elementos sociales, económicos y culturales para una ciudanía básica. Hoy en la primera década del siglo XXI el movimiento GLBT es algo mucho más complejo de lo que se cree por fuera de él, no es sólo un movimiento de organizaciones que están luchando por los mismo derechos; sino que al interior de esta gran espacio hay diferencias ideológicas y posiciones políticas ideológicas no siempre  afines con la inclusión económica, social y cultural. Hay ejemplos de encuestas que se hicieron en Bs. As. cuando fueron las elecciones para el Jefe de Gobierno y en los resultados se observó que un 30% del electorado de Macri eran homosexuales. Es preciso pensar y retomar algo que en su momento Fernando Peña repetía mucho; él hablaba de los ‘putos de derecha’ (el mismo se reconocía como un integrante de ese grupo); para pensar también que las cuestiones de la sexualidad y de la diversidad sexual no siempre se aúnan en un solo espacio político; sino que esta visibilización se va haciendo, construyendo desde diferentes lugares políticos que no hay que perder de vista.

Hoy existen muchos espacios de personas gays y lesbiana -no sé si tantos de trans- entre las clases medias y medias altas; en esos mismos espacios desde donde todavía se reivindica la teoría de los dos demonios.

Para ir cerrando, otro dato anecdótico. En las ciudades de Salta y Jujuy durante los ’80; los diarios El Tribuno y El Intransigente publicaban edictos policiales donde se obligaba a las personas que se querían disfrazar en los carnavales a hacer una credencial para poder estar disfrazados sobre todo si el disfraz era de “mujer” o policía.

Pensemos hoy en Los Caballeros de la Noche o en las chicas trans, si tuvieran que estar tramitando una credencial para estar “disfrazados” de la identidad que están asumiendo, cuando debería existir una ley de identidad de género que las incluya como ciudadanas y no como un permiso para ser lo que quieren y eligen ser.


[*] Expositor: Lic. Matías M. Hessling.  Registro: Fernando Pequeño

[1] Gays, lesbianas, bisexuales, travestis, transexuales, intersexuales.

[2] Rapisardi, F. y Modarelli, A. (2001) Fiestas, baños y exilio. Los gays porteños en la dictadura, Sudamericana, Buenos Aires.   y  Bazán, O. ,(2004) La historia de la homosexualidad en la Argentina. De la conquista de América al siglo XXI, Marea, Buenos Aires.

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